domingo, 4 de marzo de 2012

Queremos tanto a Meryl


Llegué a mi casa con más ganas de tirarme una roncada de las bravas que de ver cómo, por enésima vez, la dejaban con las ganas. Pero mi irreconocible tendencia al masoquismo me aplastó al sofá grande de la sala con frazada incluida (gracias a un fastidioso refrío), y con una fuente de solterito de queso que me devoré en cuatro estatuillas que ni sé quién se las llevó y que a estas alturas de la semana post-oscar-resaca, ni me importa.

Hasta ese 2003 que la vi sentada gracias a Adaptation junto a una de sus mocosas (bueno, mocosa entonces), no había caído en cuenta de hasta que punto se había acostumbrado a hacer acto de presencia en los dichosos premiecitos. Y es en realidad desde 2006, cuando apareció vestida de profesora de Tai Chi de parque sanborjino, que empecé a esperar al igual que medio planeta (me vengo a enterar ahora), verla recibir su calato dorado.

Pero mi recutecu con la Streep viene de aquellos comienzos de los 'dosmiles', cuando con Música del Corazón me hizo llorar todo lo que no fui capaz cuando Rose mandó a Jack al fondo del océano. Verla agarrada a un violín haciendo que me creyera que en realidad lo tocaba como los grandes, hizo que me prometiera firmemente ver desde ese momento cada uno de sus trabajitos. Y lo cumplí.

Disfrute entonces viéndola hacer de lesbiana por despecho, de escritora un tantito aguantada, de creyente de angelitos, de vieja de político con peinado a lo Clinton, de versión corregida y aumentada de la Wintour, de ranchera afincada en el mar egeo, monja loca, entre otros; además de mis favoritos: periodista psicoseada con la ética y cocinera grandulona.

Que ni falta le hacía uno más, por lo tanto que mis ganas de verla, no aplaudiendo sino siendo aplaudida, iban más a tener la delicia de escuchar otro de esos discursos tan inexplicablemente geniales que da cada vez que recibe un premio, y que sólo han encontrado un casi casi equivalente en el de Sandra Bullock el 2010.

Y mira tú qué tanta gana que al final me terminé quedando más seco que Martha en el Congreso, con decir que ni un temblorcito de esos que se han puesto de moda me hubiese despertado. Pero, como la vida es bonita y es bonita, como diría Lavoe, por obra y gracia de la casualidad abrí estos ojitos cuando Colin Firth (que dicho sea de paso lo preferí cepillándose a Bridget Jones que haciendo de rey tartamudo) soltó sin asco, emoción y rapidito, el nombre artístico de la Mary Louise.

Con un ojo abierto y otro cerrado la vi haciéndose la loca y regalándonos otra vez uno de esos momentos que, se podría decir, son los únicos en que actúa pésimo: cuando finge que no se esperaba un premio. Ay Meryl, que ya estás muy vieja y te lo tenemos muy visto, además que el haberte disfrazado de estatuilla evidenciaba lo convencidaza que estabas de que esta vez nadie te lo arrancaba, por más actuación lacrimógena que después de los SAG amenazaba con aguarte el pastel de la academia. Y mucho menos si la amenaza venía de la morenaje esta de la Davis, que dicho sea de paso me dejo lelo con su look verde pistacho que me hizo recordar, ve tú a saber, al cocodrilo este que en los 90 salía diciéndonos que si pensábamos en muebles, pensáramos en Dany.

Tratando de reaccionar en medio de mi sonambulismo, me vino un deja vu jodido cuando la vi subir las escaleras corriendo, tal como lo hiciera a finales de los 70 por Kramer contra Kramer. Santas casualidades Batman, que hicieron el momento más bonito. Tan bonito como el hecho de descubrir que su discurso no fue lo que esperé todos estos años, es decir, risas las justas con una Streep con tendencia a la soltada de moco que me hizo dar cosa a lo Chapatín.

"Los veo aquí y veo mi vida a través de mis ojos, mis viejos amigos, mis nuevos amigos", y todos teníamos las retinas como las de Sandra Bullock, que mira tú me he de acordar toda la vida de la mamá del director de cámaras de la abc, por hacer semejante crueldad y hacernos rodar el lagrimón. Lagrimón que salió con el sencillo agradecimiento al mariachi, siempre tan seriecito, y que debería andarse preocupando, porque, siguiendo la tradición de los últimos tiempos, se supone que se viene el divorcio. Lagrimón que no esperaba que saliera pero que lo acepté con dignidad, como una reacción natural por un reconocimiento que merece alguien que, sin querer queriendo (y cobrando millones), te ha hecho más pajas tus momentos de ocio de los últimos doce años.

Queremos tanto a Meryl y la seguiremos queriendo, por más que su figura se haya homosexualizado tanto los últimos años a un punto que da miedo (imagino que gracias al papelito de la Priestly), cuyo impacto recién comprendí en su real dimensión al hacer aquel ejercicio que disfruto mucho y al que ya dedique algún post meses atrás.

Es que me emocionará todo lo que quieran, pero no creo que hasta estos desquiciantes (y por tanto, bellos) extremos:

A ver, a ver, un exorcista pal' muchacho



No confundir, este no es de cuando nos enteramos que Keiko pasaba a la segunda vuelta



A ver, a ver, tomando aire, respira uno, dos, tres



...(sin comentarios)



Bueno, la queremos, pero tampoco es para tanto. ¿Saben que es para mí lo más bonito? El saber que más allá de si le llega o no la oportunidad de igualar a la pescuezo flojo de la Hepburn, tenemos Streep para rato. Y mientras ese 'para rato' llega, saber que estará cocinando en casa o comprando sus beterragas por los 'nuevayores' como si nada pasara. Lejos de tanto flash, tanta luz y tanta payasada a la que hay que enfrentarse lo estrictamente necesario. Tipo de gente que hoy está en peligro de extinción en un mundo que se ha acostumbrado, últimamente, a llamarle 'arte' a cualquier cojudez.



lunes, 13 de febrero de 2012

Y blablabla


Ahora resulta que todo el mundo es hincha de la gordita de Adele, que acá entre nos canta muy bonito y al César lo del César y a Dios lo que es de Dios y entre caviares no nos vamos a hacer los pueblerinos. La chiquita esta, que aparenta tener el doble de la edad que tiene, canta de la refurinfunflai, y a Whitney muerta Adele puesta, que nadie se lo discuta.

Pero si te vas a, en el colmo de la cursilería, ponerte a pregonar que te emocionas hasta el tuétano y lloras al escucharla cantar más que viendo el capitulo del chavo en Acapulco (y te apuesto que ni inglés sabes) abre un poquito tu bobo musical a lo que por raíz y por derecho te corresponde, y valora más de lo que una potente voz puede remover en ti. Que la música no es sólo lo que cada año se sube a un escenario a recibir un gramófono (aunque con la gordita antes mendionada, un poquito de calidad ha retornado)

De Lola Flores se decía: No canta, no baila... pero no se la pierdan

Lo mejor del arte es aquello que no tiene cohetes automáticos reventando apenas aparece. Es aquello que cuesta con los años ganarse un sitio, porque así cuando el talento se va opacando y llega incluso a desaparecer, hay algo mucho más fuerte que llega realmente a trascender.

Que Adele, que su vozarrón, que me emociona, que lloro y blablabla. Cansadito me han tenido todo el día con la misma cantaleta. Y chévere, a mí también me gustó y merecido se lo tiene.
Pero me emociono cuchumilquinientassetentaysiete veces más con cosas como las de más abajo.

Y amén.


No puedo creer que en todo lo que llevo de existencia y escuchando sus canciones desde niño gracias a mis padres, jamás supe de esta que, desde hoy, añado a la banda sonora de mi vida.



Seré, quien todo lo dió por triunfar,

dejando su vida al pasar,

hecha pedazos,

seré, un sueño que sí se cumplió,

un potro al que nadie domó...

sólo los años.

martes, 7 de febrero de 2012

Manganzones 130


Mientras escribo este post, por internet la gente anda reloca repartiéndose entre soltar la lengua por el "diluvio" (denominadas así las 7 gotitas que mojaron la capital por aquellos que a las justas han salido de Lima para llegar hasta Asia, y esto es, de pura sapería) y la estirada de pata de Rosita Chung, que no sé por qué se ha convertido en un par de horas en una especie de Sarita Colonia de chifa a la que resulta que ahora todo el mundo quería, arranque que me resulta inexplicable porque en realidad la tía caía más quaker que Fabiola Morales veraneando en Camaná. Así que a menos que la muerta, difunta, occisa que ya falleció haya acertado con tus desgracias leyéndote la baraja, no veo que haya hecho nada trascendente (más allá de mandarse al diablo públicamente con la Bozzo) como para andar pidiendo cadenas de oración por la almita esa que no supo predecir cuando dejaría su oriental figura. Total, a mí que chung.

Otra cosa que se sigue comentando, incluso más que los problemas estomacales de Iván Thays, es el show o lo que quiera que se llame eso que hizo la pesada de Madonna ayer en la final del super tu mamá calata. Y claro, habrán quienes la amen y quienes la detesten, pero lo cierto es que sólo a ella se le puede perdonar (a Madonna, no a tu mamá calata) que haga playback vestida de caballero del zodiaco. Y en realidad todo muy bonito hasta que, viéndola ejecutar con los pelucones de LMFAO los pasitos esos que se convirtieron en La Macarena anglosajona, entendí que gracias a los Apus no hay eterna juventud. Porque eso que intentó hacer la chica material no hizo sino evidenciar que de afuerita todo lo regia que quieras, pero por dentro los cincuentas le han pasado una factura que ni el Banco Falabella, oye.

Pero como dice mi señora madre, de cojudeces nomás hablan ¿no?. Y lo cierto es que por más ganas que me invadan de darle la contra, no deja de tener razón. Porque hay que ver el mercado de frutas que se ha montado en el Congreso con el dichoso día de No al Terrorismo. Brillante idea parida por la creatividad de la peruposibilista (preferirìa el término chakanera pero mejor si nos evitamos los problemas) Carmen Omonte, que, mira tú, hasta hoy no tenía ni idea que está bien metida de congresista con medallita y todo.

Bueno, el asunto es que su propuesta de instaurar el 3 de abril como la fecha antes mencionada, ha hecho que le lluevan más tomates que aplausos y ha provocado la guerra por demás ridícula que hoy encabezan los fujimoristas, liderados por Kenji (como para aburrirse) y los de Perú Posible (porque yo no me trago eso de la propuesta multipartidaria), liderados por esa suerte de Ekeko que ya estábamos extrañando y que no quiero decir quien es pero su nombre empieza con Alejandro y termina en Toledo.

Digamos que la señora Omonte tuvo la mejor de las intenciones. Ok, creámosle, ella es más noble que la lechuga. Entonces, ¿qué rayos tenía que hacer nuestro sano y sagrado hablando con ese disfuerzo e histrionismo al que nos tiene acostumbrados, en una conferencia de prensa en el mismo hemiciclo para hacer dicho anuncio? O sea, para que quede clarito, si hay algo en lo que estoy de acuerdo con Kenji y su mancha, es que el cholo se unió a la propuesta con la firme intención de no caer en ese olvido en el que ya estaba desapareciendo. Es decir, oportunismo y del barato. O sea, no sé, yo imagino que un día el cholo abrió los ojos y dijo, 'ay, hoy quiero jugar al político considerado por todo el mundo', y entonces preguntó qué estaba de moda y le dijeron "terrorismo", y con las mismas le dijo a Eliane que le planche una camisa de esas espantosas que se pone y salió rumbo al Congreso alucinándose el señor presidente. Cargo con el que tiene una obsesión psicosexual que, está demás decirlo, no es recíproca.

Pero si por el lado del comando 3 de abril la cosa estaba caldeadita, por el lado del 12 de setiembre la cosa estaba color de hormiga soldado, con un Kenji que comprueba con cada intervención que lo que debió hacer es evitar cualquier vínculo con la política e irse a vivir la vida con Puñete por donde el destino los deporte. Pero no, ahí está el benjamín de los Fujimori jurándose el digno e incorruptible leyendo su papelito, repitiendo hasta el hartazgo eso de que necesitamos una fecha que no signifique recordar tragedias sino vanagloriarnos de aquellos triunfos que hoy después de 20 años nos dan tranquilidad pero no una cosa que digan que bruuuuto pero que orgullosos los peruanos de haber capturado a Abimael.

En fin, que el cocolón de la olla aquí no es si creamos fecha para decir 'chu, chu, terrorismo cacaseno', el tema de fondo aquí son las huevadas (ay, perdón) en las que pierden el tiempo los señores padres de la patria. O sea que en vez de presentar proyectos que nos hagan mirar hacia adelante en dirección de ese espejismo al que solemos llamar futuro, se empecinan en atorarnos al pasado.

¿Alguien se ha metido a la página del Congresito para chequear la cantidad de mociones de saludo hasta por el día del amigo de Pilsen que se han hecho? ¿Alguien se ha puesto a analizar que el tener una comisión de ética y una comisión permanente dedicándose a investigar si un congresista es conchudo o es lornaza es algo que en realidad lejos de enaltecer, desprestigia nuestra clase política? O sea que hemos elegido a 130 manganzones para que se la pasen cinco años mandando saluditos, perdiendo el tiempo metiendo las narices en sus pendejadas y proponiendo fechas para conmemorar matanzas o capturas poniendo eso como prioridad en agenda nacional? Virgencita de Chapi, dónde estamos.

O sea que la gran transformación no era más que un lemita de campaña. Lo sabía. O sea que si vamos a pasárnosla cinco años en el mismo trajín, no se para qué diablos le hicimos caso a Vargas Llosa y a todos esos vigilantes que hoy brillan por su ausencia en este valle de sombras que pasan, como la de Peter Pan, matándose de la risa de nosotros.

Yo me rindo, dejemos que la Omonte se siga paseando por cuanta radio y canal de televisión existe para jurar y rejurar que su propuesta ha nacido desde el fondo de su cucharón con la mejor de las intenciones (si ya lo decía mi abuelita 'de buena intenciones está llenecitito el Congreso') y por otro lado a Kenji, la Chacón, Aguinaga y un largo y naranja etcétera, agarrándose del único bastión con el que cuentan los samurais de Fujimori: el vencimiento del terrorismo, que a estas alturas ya suena a victoria de Perú en el último mundial al que asistió. Igualito.

A ver cuánto se demora Toledo en organizar a su bancada para proponer como el día de Rosita Chung la fecha en que esta se nos fue para la otra, y a ver cuánto tarda Kenji en salir leyendo su papelito proponiendo que sea el día en que la doña predijo que el Perú se iba, gracias a sus políticos, derechito a la mierda.

Corren las apuestas.

martes, 31 de enero de 2012

Modas raras, oye



En el taxi que esta mañana me teletransportó (y es que fue más rápido que diarrea, oye) hasta mi centro de trabajito, terminé de cerrar la página de La Cuarta Espada. Intento de novela (y no lo digo en sentido peyorativo, sino que en realidad no sé que termina siendo) que tenía amontonada hace un par de meses en el fondo de la biblioteca y hace un par de años en la lista de adquisiciones, porque si hay algo que hizo que me decidiera a hacerme periodista (cosa para la que estoy a un pasito wachiturresco) es ese insaciable morbo, definido eufemísticamente como interés, que me genera todo lo referente a la violencia que azotó este terruño.

Y me gustó. Y como suele suceder con las cosas que me gustan, lo someto a debate (bueno, ok, no todo lo que me gusta lo pongo a debate, sé que me entiendes) y decidí lanzar un comentario vía Twitter, tan inocente como mi mano izquierda, que decía lo siguiente:

"Terminé La Cuarta Espada. Recomendadazo, siempre y cuando sepas por lo menos algo de la historia de Sendero. Sino ni te atrevas"

Bien emocionadito yo, porque además vengo recomendándolo hace días entre toda la gente de la chamba, pues ya que ahora está tan de moda la jarana del Movadef, que mejor que consumir más al respecto para avivar los debates y las mentadas de madre, ¿no?

Y resulta que me llega un 'tuit' en respuesta con la firme intención (lo sé, lo sé) de dejarme en ridículo (mira tú, como si hiciera falta)

"YA, YA, no eres de los que responde que Elena Iparraguirre es una cantante de boleros... NEXT"

O sea, si había que reírse, bien tela el chongo, ah. Pero me pareció interesante la respuestita, porque al contrario de lo que me aseguró el autor de semejante tatequieto, me dejó la sensación de que respondía a una postura de estar constantemente a la defensiva.

Porque mi comentarijirillo, apuntaba hacia otro lado. Si has leído el libro del que hablo, sabrás que te atrapa en one por como está narrado, dándole mayor mérito por lo complicado que fue acceder a las fuentes principales de semejante culebrón. Pero si de algo peca Roncagliolo, es de neutral. Y es precisamente esa neutralidad la que hace que hasta te provoque tomarte un cafecito con Abimael y que te cuente poquito a poquito como es que le entró ese trance marihuano de querer imponer sus ideas a punta de cochebombazos.

Lo cierto es que si andas cabalgando como este pechito por la mitad llena de karmas de la base dos, coincidirás conmigo en que los recuerdos respecto al tan manoseado terrorismo nos aparecen mismo deja vu tomando Ajinomen (no sé qué carajo tiene que ver, pero se ha puesto de moda meter 'sopa' por todos lados ¿no?). Por ende, somos de aquellos que sin haber tenido la desgracia de vivirlo igual somos conscientes que la historia fue bien feíta, enterándonos de los detalles de la misma gracias al colegio y al peruanísimo chisme, teniendo más que clara la convicción de hacerle fuchi a Guzmán y compañía así nos traigan ahora su versión de Zorba el Griego en reggaetón.

Por tanto, y apropo de haber estado escuchando al respecto paparruchada y media durante las últimas semanas por parte de gente que tiene en la memoria como primer programa infantil a Maria Pía y Timoteo, llegué a la simple conclusión que libros como el de Roncagliolo, lleva, por lo neutral, a humanizar (sin exceso) la figura del characato de Gonzalo. Traduciendo, en mi humilde opinión (queda claro que el adjetivo es un formalismo, obvio) La Cuarta Espada tendería a 'rojizar' a quien lo lee sin saber naranja huando referente a Sendero Luminoso. Haría ver al profe provinciano hincha de Mao, como un verdadero ideólogo que lo que hizo fue empezar una guerra como quien decide ponerse a jugar carnavales con el vecino, para dizque tener un país más justo y bla bla bla. Un pensamiento que puede tener lógica hasta que el análisis, las ilaciones y el sentido común te empiezan a invadir la chimba, y caes en cuenta que nada, por más lógica que tenga poniéndose en los zapatos idealistas de los otros, puede tener a la violencia como medio de justificación.

Comerse las páginas de Roncagliolo sin entender lo antes expuesto, pondría a algunos sentaditos frente a Patricia del Río dispuestos a hacer el ridículo de sus vidas y a zapatear por querer ser partido político para satisfacer el capricho de un grupo de vejetes que llevan años buscando la manera de sacar a la calle a otro vejete que hace dos décadas se despierta con olor a mar en las narices.

Y hacia ello apuntaba el tweet aquel. El mismo tuitero, aparentemente indignado, vaya a saber papa lindo de qué, volvió a escribirme: "no ando diciendo los libros que leo, solo para q digan que leo". Y ahí sí se me escapó la carcajada.

O sea, resulta ahora que si yo, con todo mi puñetero derecho, tengo la gana de decir lo que opino de algo que acabo de consumir ¿estoy tratando de ponerme encima de los demás? ¿Desde cuándo leer es una virtud? ¿Desde cuándo algo que a mi entender es un pasatiempo más como la tele, la música, el skate o la masturbación, es algo de lo que hay que presumir para esperar aplauso desconocido? Quienes me conocen saben (huachafísima la frase, pero ni modo) que no soy un gran lector, pero es algo que disfruto mucho y lo veo como algo tan natural que el jactarme de ello resulta, de imaginarlo, irrisorio.

Una actitud como la del tuitero en cuestión (que vamos a darle también el beneficio de la duda pensando que todo era una joda pa' Tinelli), me da a entender, por el contrario, que la ridiculez que me achaca es la que él mismo posee. Es decir, buscarle el segundo pene al burro sólo para intentar dejarme como un pseudo intelectual prepotente, muestra (a mí entender) las ganas que tiene de mostrar que él sí lo es, pero que efectivamente se resiste a hacerlo por miedo a que otro salga a encarar lo mismo que se siente muy machito en encararme. Mira qué más claro, ni agua de poto.

O sea que ahora toooodos se aguantan en decir lo que quieren por miedo a que les digan '¿qué te crees?'. Qué modas más raras las de estos tiempos, oye. Noto, con la peor de mis depresiones, que hay un batallón que aún no entiende la diferencia entre decir algo por posero y decir algo porque te salió de los huevos decirlo. Y, valgan verdades, uno ya no está en edad para tratar de corregir a esta juventud. Bueno, ni en edades ni en ganas, no vaya a ser que, como quien no quiere la cosa y como quien les da vela en el entierro, me salgan con un dominó de celebérrimas chiripiorcas como las del de más arriba. Y ahí sí, la canción criolla.

jueves, 19 de enero de 2012

Anonymouseate esta



O sea, vamos a ver, tengo mil cosas más importantes (ok, no mil) en las que andarme ocupando, como por ejemplo la enchufada de plancha que me metí todo el santo martes y por la que estoy seguro me ha de venir una cuenta más larga que la de Etiqueta Azul en el gobierno antepasado. ¿Con qué tiempo y con qué espacio del cerebro voy a salir a ver qué es eso del FBI, el Megaupload y la SOPA esa? Como si no tuviera ya suficiente con andarme fijando si me cobran 1.50 en la combi, voy a estar ocupándome de quien me quiere robar lo que yo me estoy robando, no sé si me entienden.

Porque a ver, cómo seré de tecnológico, que lloro a mares cuando recuerdo mis días del DOS con su tortuguita y de la levantada de antena obligatoria para que el celular funcione, por lo tanto, yo en esto de los Anonymous, los hackers y la chucha del gato entiendo lo que 'techito' de mujeres. Pero en lo poco que al respecto he logrado hacer para satisfacer mi sapería natural, resulta que no sé de dónde me sale ahora tanto indignadito anunciando guerra cibernética alucinándose Rambo detrás de su pantalla para bajarse a medio gobierno gringo desde la trinchera web.

Corregidme si me equivoco, ¿ya? El Megaupload ese, que sí, lo he usado cuchumil veces y todo de la refurinfunflai, ¿no difunde acaso contenido de forma ilegal? O sea, hasta donde recuerdo, yo me he bajado peliculitas, canciones de otros lados, libros de otros tantos, y hasta donde las neuronas me ayudan no pague ni un solo céntimo. O sea, lo que entiendo, es que el FBI (que en la vida real es taaaaan aburrido sin Mulder y sin Scully) está haciendo algo con todas las de la ley, y nosotros estamos saliendo a defender un delito. ¿Voy bien?

Qué tal concha la nuestra. Mira, todo bien bonito con que zapatees, te revuelques y te jales los pelos porque te van a quitar acceso a tanto material pirata que es tan rico consumir (como todo lo prohibido), pero, de ahí a izar la bandera de la dignidad y ladrar diciendo "no nos vencerán" y "la guerra recién comienza" es tener un marisco más grande que el de Chehade, oye.

Esto del Internet es algo así como sacar la vuelta, tirar una canita, adornar la cresta, poner los cuernos, para poner como ejemplo algo que la mayoría hace (menos yo, obvio, y no por honrado sino porque no tengo con quien), es decir, tienes libertad de hacerlo con los kilos de conciencia que eso conlleva, pero si te descubren no se puede tener la cara de reclamar nada. Pues igualito con esto de la piratería vía web compañeros, o sea, mientras puedas bajarte, descargarte, pasarte, facilitarte y todo lo que termina en arte, sin que sus autores se den cuenta o les importe el mismo rábano que a mí el último éxito de Wendy Sulca, todo chévere. Pero si se dan cuenta, se avivan y te mandan al FBI con tooooodo el derecho del mundo, piña pues.

Saben qué pasa en realidad, que a nosotros, desterrados hijos de Eva, se nos ha ido de las manos sin querer queriendo todo esto de las redes. Todo ha crecido a un ritmo que al menos a mí aún me aturde (yo en 6to de primaria todavía llevaba mecanografía, con eso te digo todo) y con ello se nos ha ido de las manos esa ley malsana de acostumbrarnos a lo fácil, con el añadido de que ahora la anomia resulta casi casi una filosofía de vida.

Pero todo este rollito no me lleva sino a confirmar, con el dolor de mi corazón, que la gran mancha posera de estos lares (esa a la que me enfrentaré hasta el final), está llegando a niveles de plaga, oye. Porque te aseguro, bien bonito, que quienes están detrás de las protestuchas estas (además del minúsculo porcentaje de gente sin infancia que ahora se hacen los machitos frustrados detrás de una computadora), son los mismos que se llevaron las manos a las tetas y los cachetes cuando salió la 'robacable', sin darse cuenta que ahora defienden lo mismo.

Son esos que te sueltan el argumento de que como uno no tiene plata, tiene derecho a acceder a un libro o a una película sin meterse la mano al bolsillo, pero salen a convulsionar, como en iglesia cristiana brasilera, gritando eso de 'no al Movadef', cuando oye, o sea, respeta que ellos también quieren quitarle al que tiene y darle al que no tiene porque... porque... ay porque sí pues. Eso apoyan.

Son los mismos que están pidiendo la cabeza de la Susi y que salga con todo y sus huachafos del Municipio (ay, Susi, nunca me cansaré de decir que te lo advertí. Con lo regia que te estarías bronceando ahora en Totoritas). Porque oye, una cosa es que me caiga mal y pucha todo lo que quieras, pero de ahí a decir que no hace nada, no pues. Que ha empezado haciendo huevaditas, de acuerdo, pero tampoco para sacarla de los pelos del caserón amarillo ese de la plaza de armas. Bueno, esos mismos que dicen que no hace nada, pero votaron por ella porque era la tía regia y ahora no saben de que 'nada' están hablando, son los mismitos que ahora creen que están atentando contra su derecho del consumidor.

Son los mismos que dicen ¡Fuera Chehade!, porque ahora esta bien nice eso de darle mirada de desprecio a la corrupción, pero ni siquiera se han tomado el trabajito de leer el informe de la Pérez Tello (documento digno de quitarse el sombrerito, dicho sea de paso), y así tener el real derecho de lanzarle un huevo al chistoso ese cuando se atreva a cruzar su innata conchudez por nuestro delante. Mesmamente, apuesto mis discos de Yola a que hoy salieron a decir ¡abajo el FBI! y ¡abajo la SOPA! sin tener puñetera idea qué son, y sin informarse, por ejemplo, de los millones que los vivazos de Megaup... (ay, ya sabes) han amasado los últimos años.

Así qué, me pongo mi gorrito de enfermero y les hago shhhhhhhhhhh
cierren el hocico y a resignarse, total, los delincuentes (porque lo son) ya abrieron otra página, asi que relajaos y a dejar la lloradera que ahorita todo vuelve a la norm... bueno, a la anormalidad.

Oye, ¿y si los Anonymous estos me atacan también? No creo, tan importante no soy. Pero si me doy con la sorpresa, aplico la ley del grano: volveré a aparecer cuando menos se lo esperen, por donde menos lo imaginan y para joderles la vida como nadie.

Ay, si Megaupload puede, ¿por qué yo no?

martes, 3 de enero de 2012

"Que este ha sido mi año"


La verdad que tenía enquistada en la cabeza cualquier escena menos la de recibir las 00:00 horas del primero de enero debajo de la ducha sobándome las partes con un Heno de Pravia. Pero así pasa cuando sucede, pues. Me aloqué en pasarme el sábado enterito dejando mi guarida como un anís, porque eso sí, yo puedo tranquilamente mandar al cacho las lentejas en la billetera, los baños de florecimiento y el suspensor amarillo, pero never in the life me agarra el año nuevo con mis dependencias hechas el mercado después del ataque neurótico del buen Jesucito (que por si no te lo contaron en tu cole parroquial, el episodio lo encuentras bien al detalle en Juan 2: 3-17)

Pero ahora en frío y con el champagne a una distancia prudente, mejor que haya sido así. Porque no sé tú, pero ya tantos años de esperar la misma hora para alocarte intentando hacer mil cosas (tragar uvas, chapar tu maleta, reventar tu cohete, meter el anillo en la copa, abrazar a medio mundo y mover el esqueleto al ritmo de Joselito, todo al mismo tiempo) satura. Así que feliz de la vida yo en salir del baño con la toalla bien a la cirunta, rampando mismo gringo en plena huída de un batallón de talibanes, para poner la situación acorde con la bulla de la calle, no sé si se me entiende.

El caso es que pasadas ya las fiestecitas, y teniendo en cuenta que yo a la metida de dedo de Papa Noel dejé de encontrarle el chiste hace mucho, procederé a realizar alguito con más sentido común acorde con este período del calendario: una pequeña lista de deseos para este 2012 que, a predicción de los parientes centroamericanos de los Incas, se vislumbra como la tan esperada experiencia jurásica de los mortales.

Y dice así:

Primero. No quiero volver a a desayunar soplándome en la tele una entrevista a Rocío Silva Santisteban hablando de derechos humanos. Porque no sé cómo habrán vivido tamaño experimento el resto de televidentes a inicios de la pasada semana, pero a mí el escucharla hablar de lo pobrecitos que son los terrucos una vez que piden chepi bola en medio de un combate, no hizo sino mandarme una atorada de papaya de aquellas que no le deseo ni a los cobradores de combi, para que se hagan una idea. Y es que necesitaría que alguien me explique bien bonito que araña le pico a la señora, o a cuántos grados le pusieron la plancha con la que le lacearon la cabeza, para que soltara en cadena nacional tanto argumento vacío respaldado únicamente en el refrito romántico de que "se defienden los derechos humanos de todos".

A ver, tomando aire me pregunto yo ¿Y si alguno de esos 72 que estuvieron 126 días encerrados en la residencia del buen Morihisa Aoki sin motivo razonable, hubiese sido parte de su familia? ¿Si uno de los dos comandos fallecidos o alguno de los que quedaron heridos y con secuelas hasta hoy, llevara su sangre? ¿La hubiesemos visto igual de indignadita? Y lo mismo va para todo el séquito que hoy salta porque el tema está en titulares, pero que en quince años no dijeron ni pío, porque, o no tenían uso de razón cuando sucedió (cosa que hace más repudiable su postura), ó porque cuando sucedió les importaba un rabanito. ¿Soy acaso el único que piensa que terrorista es terrorista y si tiene la frescura de poner en jaque a un país entero debe ser consecuente con sus actos? O poniéndola más light, ¿Soy acaso el único que cree que tus derechos humanos quedan relegados cuando te pasaste 4 meses riéndote de los de otros 72 humanos? porque así las cosas yo mañana agarro de los pelos a una familiar de la Rociíto y la paseo por la plaza de armas con un sacacorchos bien pegado a su pescuezo, esperando a que aparezca un policía apuntándome para decir "no jefe, me rindo, era bromita nomás". Total, se que doña Silva Santisteban, defenderá mis derechos humanos con la misma pasión con que lo hace ahora a nombre de Aprodeh. ¿Verdad que sí?

Segundo. No quiero otro padre del año como el señor Ciro Castillo. He repetido hasta el hartazgo que me solidarizo con su dolor, que la viejita me da pena, que el Colca necesita urgente una limpieza a cargo de chamanes con doctorado y maestría, y que estoy de acuerdo con que la Charito Ponce tiene cara de Eliane cuando el sano y sagrado le dijo que se haría el ADN pro Zaraí; pero de ahí a celebrarle la figureteada cada vez que tiene una cámara delante para soltar el rollo de que toda la historia del hijo es un asesinato digno de la pluma de Agatha Christie, hay una distancia equivalente a las 200 millas del mar de Grau. Tonterías las justas.

Así que, por favorcito, mi estimado doctor Ciro, vamos entendiendo de una vez que usted es padre y todo lo que quiera, pero sería bien bonito que por un pequeño instante incluyera en lo más remoto de su pensamiento que su retoño tuvo la desdicha de encontrarse con alguna piedrita blandengue que, lamentablemente, hizo que se sacara la chochoca y no viviera para comentárnoslo (con el perdón de la dureza) Acepte un consejo hasta de un conejo y resígnese hombre, deje que la fiscal Charito (ya no es mi culpa que el destino le esté cruzando el nombre allá por donde va) haga su trabajo y aclare el embrollo que, según han anunciado, tiene para otros ocho larguísimos meses. Y sobre todo, no se olvide que en el fondo de nuestros corazones sentimos su desgracia, pero, si nuestro causita Ciro se perdió allá por characatilandia fue por irresponsable, mi estimado. La justicia tarda pero llega y saliendo a destrozar a la ex nuera públicamente no va a conseguir más que el 90% de los peruanos nos sigamos metiendo en lo que no nos importa. Y así tampoco se solucionan las cosas.

Tercero. Que de ahora en adelante se nos meta el chip de que la firma es sagrada y se debe utilizar sólo para cosas importantes (entiéndase cheques, contratos, divorcios y autógrafos) lo que no incluye revocatorias municipales que en lo único que van a devenir es en nuevas elecciones (en año y medio todavía) que van a costarnos un dineral. Y para ser directo y vulgar, los peruanos no estamos para despilfarrar dinerito en cojudeces.

Ay Susi, pero mira que te lo advertí. Con lo feliz que estarías ahorita gozando de tu vejez tumbada en algún club exclusivo fumándote tu porro, pero no, dale que querías ser alcaldesa, ahí está pues. Porque han de saber, y si no te me vas enterando, que a mí nuestra Villarán me cae muy bien, pero convencido estoy que el cargo le está quedando un poquito grande y que Lourdes lo estaría haciendo mejor (que es ya decir bastante). Y que nadie me salga con el remix de "Lima para todos" y "la Lima que todos queremos" porque esa ni los susanistas se la tragan. Yo no creo que la doña y su equipo sean malos pero sí que tenían un concepto un tantito equivocado de lo que significa "prioridades". Y digo tenían porque felizmente con la genialidad de la Túpac Amaru (que no la uso y dudo que lo haga) y la Abancay (que la he usado y dudo que no lo vuelva a hacer), salté hasta el techo de la emoción. Porque el transporte es un cáncer en etapa terminal pues y un poquito de quimioterapia edil no nos viene mal (salvo la pachotada de los taxis vetados en el centro que espero se recapacite). Mira, que si a mí en un par de meses me demuestran que se sigue ordenando los carritos y que hay la firme intención de exterminar a los choros, yo me limpio el zanjón con el planillón de la revocatoria. Así de clarito.

Cuarto. Que le pongan su tatequieto al Massé y su batallón de babosos en la Apdayc. Porque, oye, una cosa es que Polo Campos esté en su derecho de pagarse el tinte cada vez que Eva, Lucía o Bartola se pongan a maullar el Apiádate de míii si tienes coraazooonnn, y otra bien distinta es que en el matrimonio de la vecina el populorum tenga que ponerse a bailar alcatraz a punta de cajón y palmaditas, porque los derechos del tonero repertorio no se incluyeron en el presupuesto. O sea, tampoco, tampoco (con el tonito de Kenji)

Quinto. A ver si en Cuba agarran a ChávezCandanga de gorilón de indias y prueban nuevos tratamientos contra su enfermedad, y no es por dar ideas, pero si es posible uno que le cierre el hocico por un buen tiempo. Porque mira, yo me descuajeringo de la risa cuando sale con sus chistecitos contra el imperio y cuando de vez en cuando llama borracho o Mr. Danger al expresi Bush, pero de ahí a ponerme a buscarle lógica a su argumento de que la moda cancerígena entre las cabezas de la izquierda latinoamericana obedece a un bien planificado complot con sello de Obama, es un poquito mucho. Y porque en realidad tampoco tengo ganas de otorgarle otra vez el premio a la Concha (que digo Concha, ¡el Ostrón!) del año por eso de "Obama, métete en tus cosas, dedícate a tu país que lo tienes hecho un desastre", porque mira Hugo, jajejijoju.

Sexto (Y pasando ya al terreno de lo personal). A ver si frenamos un poquito la onda tecnológica, porque cada vez que me animo a comprarme un aparatito que no entiendo aparece al mes otro que sirve para lo mismo pero que entiendo menos. Ya pues, que Steve Jobs ya está muerto y bien enterrado, y en el intento de preservar su legado quieren armar en tiempo récord uno más largo del que dejó. Bueno, en todo caso, si este deseo no se me cumple, que se me conceda el de mantener mi resistencia hacia todo lo moderno, que se traduce en la felicidad que me genera el no necesitar (o creer que no necesito) un reemplazo para mi telefonito Alcatel sin cámara y sin Internet, pero eso sí, con tetris que te apuesto el tuyo no tiene y que a mi me brinda alegrías dignas de un orgasmo, jojolete.

Séptimo (y no por eso menos importante). Que me quiero enamorar, oye. Porque a ver si nos entendemos, que yo siempre he sido bien Grinch para estas cosas, pero vamos, que la alopecia avanza y el material se oxida, y no hay derecho a pasarte la vida preguntando los nombres y presentándote después del coitus. A ver si va apareciendo el puñetero amor de mi vida de una vez que ya estoy perdiendo la paciencia, lo que no quita que esté convencido de que existe y que anda por ahí mezclando sudores con quien no le corresponde. Total, si para mí papá lindo existe y tampoco le he visto la cara...

En fin, y en siete la vamos a dejar para ponerle algo de cabalístico al asunto y así no desentonar. A ver si diosito, el destino, la vida, o quien cuernos se supone concede estas peticiones se hace una, que yo también quiero ser de los que balbuceen bien borrachos a fines de diciembre "salud, ¡hip!, salud, que este ha sido mi año". Claro... si llego.

Feliz 2012 (retrasadito, pero feliz igual)

domingo, 4 de diciembre de 2011

Al carajo

(Imagen: Facebook- El Otorongo)

Y mira que Evita lo dijo sobre una tarima hace más de un mes. Que Rosita Chung ni que Pochita. La criolla se lleva de encuentro a todo aquelarre nacional con su sentencia lanzada a modo de criollada el último día de nuestra no menos criollísima canción: "Cuando ustedes pagan su 'platón' para ir a ver los espectáculos internacionales, no me digan que empiezan puntuales", disparó la morenaje en una desafortunada actitud que sólo aquellos que la hemos visto (en vivo) pudimos entender sin ánimos de sacarle la chochoca.

Pero mira lo que son las cosas. La Ayllón debe estarle dando las gracias a San Martincito por la confirmación ayer de su teoría por parte del grupito ese que se juran los Silvio Rodríguez del Bronx, quienes no contentos con lanzar la primicia vìa Twitter de que no estaban en el país a la hora de su concierto (una sacada de lengua a lo Fujimori usando un fax japonés), llegaron bien achoris, mandando al carajito, despotricando contra la madre naturaleza e invitando a que cualquiera que sintiese que estaba en su derecho de reclamar se atreviera a subirse al escenario a decírselo en su cara pelada. (Nunca mejor dicho)

No fue uno, ni fueron dos, (que te perdone yo que te perdone, lalala) fueron 7 horazas las que el desubicadito René Pérez, autoapodado Residente, y su compadre y la hermana que a nadie le importa cómo se llaman pero responden al mote de Visitante y PG-13, tuvieron esperando a un estadio a reventar aguantándose el sueño y la pichi (habemos los que no nos gusta utilizar otro water que no sea el nuestro, y menos un Disal) a que se dignaran a aparecer ladrando esas cancioncitas que, estoy convencido, sólo el 20% del aforo se sabía enteras.

Para cuando Pérez y sus secuaces ya habían cruzado migraciones en el Jorge Chávez, Lima ya llevaba horas despachándose de lo lindo, a través de la red social del pajarito, con el hashtag #medemorocomocalle13, que lanzó buenísimos ejemplares que deberían tomarse en cuenta si alguna vez se quiere hacer una recopilación de lo más notable desde que se inventó las frases con michi delante. Tomando en cuenta la otra hora que se demoraron en dejar todo como cañón para saltar al escenario, el buen René debió aprovechar en revisar su Blackberry (mira tú lo anticonsumista que nos resultó el muchacho) y caer en cuenta que debían llegar mansitos, excusándose (así no tuviesen la culpa del retraso, porque en orden de inocentes el público encabezaba la lista) y dispuestos a tocar por lo menos la mitad de la cantidad de horas que se hicieron esperar.

Ni lo primero, ni lo segundo, ni lo tercero. "Qué me paren la música cabrona", ay como se puso la cosa; "vamos a hacer algo", mira, contigo me la pensaría; "estamos en familia", demórate un poquito causa, ya quisieras; "nosotros no hemos dormido en tres cabrones días", oye, hijito, ¿te cuento yo mi vida? porque también da mucha pena; "yo no soy Luis Miguel, ni soy Shakira, ni he estado en ningún cabrón jacuzzi agarrándome las bolas", pues no, porque aunque no me gusten vale reconocer que alguito si cantan, no como tú que lo único que haces es rimar cojudeces a raudo ritmo digno sólo de algún apretón de bolas en un cabrón jacuzzi; "yo he ido a Venezuela para decirles a esos presidentes por qué Puerto Rico no es parte de esta cumbre", y como diría Guajaja ¿a mí que chu?; "le doy las gracias a quienes quisieron estar, los que se quieran ir que se vayan al carajo”, ah no, ¿A dónde me mandaste? Agárrenme que me subo; "y el que tiene algún problema, tiene la tarima abierta, que se trepe aquí como un hombre y que me lo diga a la cara", bueno, eso de 'como un hombre' lo tenemos complicado, pero, a ver, ¿por qué no te bajas tú, ah?, ya ves, ¿no que muy machito?.

No pues, mira lo primero que te dicen y lo primero que haces. Me voy a poner de apellido Favre y te voy a aconsejar para cuando se te presente algún problema similar mi querido Residente. Primero, te hubieras tomado un par de Red Bulls al bajar del avión para no venir con tu excusa de los días sin dormir, porque ese insomnio no es ad honorem, mi estimado. Segundo, apenas salías del aeropuerto te enrumbabas a San Marquitos que la tenías a un paso (y encima no tenías tráfico), entrabas, y con las mismas te subías al escenario a pedir perdón (y ya te dejé clarito que me importan tres Chávez, dos Morales y un Correa que la culpa no fuese tuya). Hechas las disculpas del caso, pasabas a explicar que se tomarían un tiempito más en preparar los equipos para empezar tu show y así te ahorrabas el llaverazo que provocó tu payasada. Cuarto, me dejabas de lado tu rollo "yo quiero que mi país, bla bla bla", porque no estabas llegando a un mitin y por acá los peruanos ni tenemos la culpa ni tenemos la obligación de solidarizarnos con tu causa, por más de acuerdo que podamos estar con ella. Quinto, dabas el mejor concierto de tu vida, no sólo en calidad (que a decir de los presentes hay que reconocer estuvo casi a la altura) sino en duración, porque había un montón de gente que incluso hizo cola desde las dos de la tarde y se merecía salir afónica, con las piernas destrozadas, una sonrisa en la cara y un "putamadre, qué paja". ¿Apuntaste? Good boy (así, en inglés, pa' que te arda).

Oye, ¿en qué cabeza cabe el cantar en dos lugares la misma noche? O sea, ni que fueran el Grupo 5 ó Tula Rodríguez cuando revolvía sus mondongos por toda la periferia capitalina. ¿En qué cabeza cabe cantar en dos países la misma noche? Ah, cierto, en esa cabeza pelada que ha construido un discursito pseudosocialista que, oh, casualidad, lo celebran y repiten, en su mayoría, quienes no tienen ni puñetera idea de lo que eso significa. Esa misma gente que la madrugada del domingo les aplaudió la gracia, no les exigió una disculpa ni le pararon la evidente malcriadez que se evidenció aun más (y vale la redundancia) en un twett envíado después del concierto, donde el señorito Pérez daba a entender que el show "prácticamente fue gratuito", como diciendo 'y encima se quejan'. Esa misma gente que no tuvo las bolas (esas mismas que René jura no se agarra en los cabrones jacuzzis) para obligarlo a pedir perdón en el escenario y no por twitter después del concierto. Esa miiiisma gente que no entiende (porque la cabeza no le da) que los chicos estos no lamen el poto a Obama porque prefieren meter las narices en el de Chávez. Borregos que repiten su grito de "revolución" y festejan el hacerle la guerra al modelo que hace cada día más pobres a un sector latinoamericano que supuestamente quieren reinvindicar a través de su música, pero al que indirectamente sucumben haciéndose famosos con temas elaborados por la industria y sonriendo para la foto con megáfonos de trofeo que los meten de cabeza al sistema, aunque insistan en negarlo.

Su música me vacila. La bailo, la repito, la coreo, pero no me la tomo en serio. A mí no se me convence viniendo a grabar un video con una ministra, un caballo y dos bueyes. A mí no se me convence pregonando un discurso con el que no se es consecuente. ¿Por qué yo no puedo comprar el viento, el sol, la lluvia, el calor, pero si una entrada para un concierto que tendrá un retraso de siete horas por el que no se pedirá perdón?

Gracias a los que lo entienden, Residente. El resto, que se vaya pa'l calajo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Prioridades, Susi, prioridades


Que si mañana mismo se le ocurre a la Susi echarle la culpa de su pataleta anti "guerra sucia" a la tan divina menopausia, la mitad de esta Lima que comanda estallaría en simultáneo a carcajadas. Porque de más es sabido y a brillosas leguas se nota, que el climaterio está a la misma distancia de la Villarán que la adolescencia de la casi recién llegada señorita Spears.

La otra mitad de esa Lima (que repito, y confieso muy a mi pesar) comanda, saldría a aplaudirle el argumento de su probable justificante, por el sólo hecho de ser, no sé de dónde, su modelo de funcionario, su tótem de gestión pública. Vamos, su Justin Bieber de la política.

Habría que pecar de orgulloso cojudo, para , sin necesidad de aparecer en una portada a todo color (y bajo cierta damisela que, con el mote de modelo, aparece medio calata orgullosa de ser la Chica númerito de la semana), caer en cuenta que la rimbombante denuncia no obedecía a otra cosa más que a una payasada muy mal hecha. Payasada que evidencia el desprestigio de la versión clasemediera de El Comercio, que parece no haber tenido ya bastante con la entrega en fasículos coleccionables del culebrón del muchacho ese que colgó los tenis en el Colca hace unos meses.

Qué fastidio, oye. Como si no se hubiese tenido suficiente con el Papa y su meteórica rapidez para rasgarse la sotana por la fotito de Benneton (que sorprende no haberla utilizado también para darle una patada en el rabo a harto curita pedófilo), ahora hay que soplarse la también apuradísima reacción de los inquilinos del municipio para desmentir, con todo el respetito del mundo, una cojudez.

Porque hasta las primeras horas en que el mamotreto ese estaba colgado en los quioscos del país el último domingo, todo parecía indicar que la portada estaba para el baño cuando faltase papel. Todo bien, hasta que el Ttwitter, minúscula jungla de cobardes que se envalentonan detrás de una pantalla, empezó a exigir disculpas públicas y sacada en procesión a la doña del fular verde (porque la plebeyada de la chalina sólo sirvió para la campaña, no more).

¿Quienes son? Pues, en mi modestísima opinión, un 30% de chiquillos que votaron por primera vez y sentaron las bases de lo que sería el movimiento ppkausa de los meses siguientes; un 15% de gente con cierta noción de lo que sucede en la realidad, pero a los que la posería les ganó la batalla; un 5% de gente con buenos argumentos, bien explicaditos, pero que no tienen la culpa de estar en el error; y un 50% de chiquillos con alma de chiquillas (y viceversa), que defienden a capa y espada a su tía chévere, la misma que los apoya encabezando sus marchitas del orgullo y por quien darían los huevos que no quieren y los senos que les fastidian, sin darse cuenta que el cuchi cuchi es sólo una forma de mantener el único bastión que la alcaldesita sabe que tiene asegurado.

La alcaldesa está triste, ¿qué tendrá la alcaldesa?. Pues tonta no es, y ya se dio cuenta que la aventurita de la municipalidad le está quedando un poco grande. Porque no basta con las buenas intenciones (que no dudo las tenga), sino que hay que tener también un buen equipo que sepa establecer prioridades. Lo de la "Lima para Todos" suena muy bonito. Su discursito ese de que se viene una ciudad en la que podremos criar a nuestros hijitos y nos revolcaremos en los futuros parques a orillas del Rímac, suena muy bacán, pero no es la prioridad, pues. Prioridad es que a mi mamá no le vuelvan a arranchar la cartera. Prioridad es no descartar ir con polo blanco a caminar por la Abancay porque estás convencido que regresará plomo. Prioridad es no pasarte dos horas (que podrías utilizar tranquilamente en despanzurrarte frente a Cuevana), dentro de una combi o un micro pezuñento. Prioridad no es "que no le peguen a mis gays", ni que "ahora se viene el 'chico chamba', ni que "mira como me tomo mi foto con mis buses, pero en fotito se queda". No.

Yo te tengo fe en el fondo Susi. Yo te juro por la sarita que a toditititos esos que conozco y te ponen como camote, les he dicho que te doy de plazo un año (claro, eso fue hace más de siete meses). Yo sé que ahorita espabilas. Apúrate pues. Porque citando a aquella maravilla de mujer que responde al nombre de María Expropiación Petronila: "o es que tú no te explicas bien, o es que no te entendemos porque tú no te explicas bien".

Si tanto dices que chambeas de una nueva manera, preocúpate un poquito en explicarlo mejor, y ojo que no todos los limeños tienen Twitter ni andan correteando por uno de tus boletines en el Metropolitano. Que tu mensaje llegue a todos, y si no eres capaz de hacerlo, pues entonces comadre, tómate una desahuevina y a hacerlo por el método tradicional: más obra y menos floro.

O sea, en resumen, no dediques tu tiempo en aclarar idioteces que cualquier limeño pensante no se va a tragar por más antipatía que te tenga. Con la misma rapidez con la que mandas comunicados el mismo día de un "ataque", ponte tu casquito a lo Andrade y mueve a tanto ambulante y a tanto conchudito que se está acordando hasta de tu abuelita en la Túpac Amaru.

Tú puedes Villarán. Para indignaciones ridículas y para exigencias de disculpas públicas deja a tu ola de seguidores, que yo sé que en el fondo no soportas pero que son el sambenito que tendrás que cargar hasta el 2014, porque, puchicana, ellos te sentaron donde estás. Deja que ellos se juren la Juana Gallo de las redes sociales y tú haz tu chamba más preocupada en que, quienes no votamos por ti, podamos aplaudirte al final de tu mandato.

El resto que no te importe, que si se te ocurre cantar una polka en una disco de ambiente, de segurito te revientan cohetes. Pero, Susana, ya estamos muy mayores para eso.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Figuretti, acúsalo con tu mamá



Que alguien me explique poniendo su paciencia al mismo nivel del ki de Gokú, quienes se han creído que son los miembros del grupito ese que anda exigiendo que un periodista se disculpe por dar una opinión que sus tan "liberales" cerebritos no comparten. Que alguien me informe, porque entre tanto Chehade, tanto desorden urbanístico y tanta protesta antiminera en los confines de mi country (cositas que no merecen atención, al parecer), no me he detenido a desmenuzar el porqué de tanto alboroto.

Y no es que no me quiera informar, no no no, sino que simplemente el girar estos ojitos negros hacia su griterío, me da una flojera del carajo, qué quieren que les diga.

Porque ahora resulta que don Phillip Butters, quien no me incita ni al aplauso ni al abucheo, debe pegar la papada a los pies de un conjunto de figurettis que se llenan la jeta diciendo que todos somos igualititititos, exigiendo, eso sí (exigiendo dicen) que se les respete por ser diferentes. Como para no confundirse.

La idea de tener la pezuña de Butters estampada por no hacer caso al tercer pedido de dejar una probable metida de lengua frente al nido de su hija, hizo que sus voces estallaran denunciando incitación a la violencia. Provocación a que les saquen el ancho por demostrar el amor que se tienen, pobrecitos. Provocación.

Pero, ¿cómo se atreve el gorilón este a provocar de esa manera? ¡Qué lisura! Panzón igualado, hija. Ese tipo de provocaciones no son fashion, pues. No son open mind. Claro, pero que los católicos (aunque tengan una visión del mundo más cerrada que ojete de burro) se tengan que aguantar una provocación como el festival de besitos en la puerta de la catedral que originó todo el bolondrón, eso sí está dentro de lo permitido. Eso sí está bonito, digno de postal para adornar un carro alegórico en la próxima marcha del orgullo.

No pues. No me vengan a meter la yuca, no me vengan a sentar en la mecedora de movistar, no me agarren de Charito. O sea que tu provocación (ya cansa la palabrita), tu incitación a que "te acepten", sí es correcta, pero, sin embargo, la opinión (descontextualizada y manoseada, creo yo) de alguien que no comparte vuestro pensamiento, es digna de condena. No se pasen. Es decir, a como de lugar quieren que todos respeten lo que les gusta, pero no respetan a quienes eso no les gusta. Ah ya. Ya caigo. Pero qué ganas de joder, oye.

Ser homosexual (gay, lesbiana y ese etcétera que no entiendo como cada vez se alarga más) no es algo que hace mejor ni peor a nadie, pero, de un tiempo a esta parte bajo el pretexto de "no más discriminación", el sector más poserito de dicha comunidad busca por todos los medios que se les vea como seres intocables que tildan de homofóbico cualquier punto de vista que no vaya acorde con el que ellos quieren imponer. O sea, que se esfuerzan cada día más por instaurar, a su modo, lo que condenan de una sociedad que dizque los margina.

Se me bajan de su nube de confeti. Todos somos diferentes y eso es lo bonito de la vida. Uno no puede pretender que , por ejemplo, las religiones se moldeen a tu pensamiento, no es lógico. Déjenlos que piensen que en el infierno los espera una zona vip, ¿acaso les afecta realmente?. Si tan valientes son, hagan su festival de besos en La Meca, donde se tiene asegurada la lluvia de piedritas. No se puede faltar el respeto a la fe de otros, así como tampoco se puede exigir que un padre le explique a su hijo que a un hombre también le puede gustar un pipilín y a una mujer un par de tetas. Cada quien verá en qué momento lo hace, y poniendo a pasarte lengua delante de ellos no se la vas a hacer más fácil, agregando el pequeño detalle de que no tienes derecho.

Yo tampoco le voy al Necaxa. A mí también se me quema el arrocito, pero no me ando ofendiendo por cada "rosquete" que escucho volar por los aires. Porque no duele, porque no afecta, y el saltar cual pitbull (o cual shih tzu) a ladrar contra ello sólo va a hacer que sigan volando. Porque la huachafada de salir gritando que uno está orgulloso de ser algo que simplemente se es , se ha puesto de moda. Y el arañarse porque nos "discriminan" también.

Con mojada de canoa y todo yo apoyo a Phillip Butters, y si pide perdón se me cae. No tiene que hacerlo. Podré estar o no de acuerdo con lo que dijo, pero respeto su derecho a pensar como le da la gana, así como respeto el derecho que tienen algunos seres humanos de ser homofóbicos siempre y cuando no lo manifiesten en agresiones físicas o en actos discriminatorios que te impidan realmente hacer una vida normal y no en expresiones que afecten tu delicada almita rosa, que no dejan de ser eso, meras expresiones.

Porque si por ejemplo, yo veo chapando delante mío al estilo Lucía de la Cruz, al gordito ese insoportable que responde al nombre de Giovanni y quien últimamente aparece hasta en la sopa soltando sus refritos made in MHOL, le digo que se vaya a la 1, le digo que se vaya a las 2, y a la tercera... yatusá.


lunes, 29 de agosto de 2011

Tirando la primera piedra

Y en los que parecen ser los capítulos finales de la telenovela "Perdido en el Colca", empieza a tomar rol protagonista una marea humana que, golpeándose el pecho y mirando al cielo, empieza a pedirle a Diosito una de dos: que el galán del culebrón, Ciro Castillo Rojo, aparezca diciendo que no estaba muerto sino que andaba de parranda, o que la malvada de la historia, Rosario Ponce, vaya a parar con todos sus huesitos y su pollo a la brasa a la mera cárcel.

Cuando creí que ya estaba curado de los enlatados importados de la tierra del mariachi, me aparece semejante aventurita con sello nacional que, lejos de entretener, me está empezando a hartar. Y es que al igual que tú, el de allá y la de más allá, comprendo y me sumerjo en la impotencia cuando veo a la mamá del buen Ciro implorando que por lo menos le devuelvan el cadáver de su retoño. Entiendo la frustración del padre al pasarse días de días gritando en las montañas con la esperanza de recibir otra cosa que no sea el eco de su propia voz. Comprendo a los amigos y a la gente que siente el drama como propio, pero lo que me resulta un señorón disparate, es tratar de meterle matices de thriller terrorífico y psicológico al guión del mismo sin que nadie nos haya pedido que metiéramos la cuchara.

La pregunta, para mí, es simple: ¿Con qué derecho se siente tanta gente de juzgar a Rosario Ponce? ¿De dónde saca tanto periodista mequetrefe conclusiones aspirando a convertirse en sentencias? No intento ponerme de abogado del diablo, pero resulta ridículo creer que sólo se contemplan como opciones el que aparezca vivo o que la muchachita lo haya mandado derecho a la otra.

Sólo en el Perú somos capaces de sacar nuestra indignación barata derivada de la lástima, cuando vemos a alguien llorando e implorando a los ángeles y arcángeles que se haga justicia. Si te quedas callado (digamos, si fuera el caso, por tener tu conciencia limpia) eres malo, malo, malo. Mentiroso y malo. Cara de loco y malo.

Y tenemos varios ejemplos. El clan Fefer jalándose de las mechas. Apoyar al hermanito figuretti (con su dolor y todo, absolutamente respetable, que no quede duda) es estar del lado de la verdad. Gritar como locos "Arielcito dignidad" al dizque bailarín y "machonas asesinas" al par que está esperando en Santa Mónica, es lo justo. Ellas mataron a Doña Miriam, no se hable más del asunto. Qué pasaría, digo yo, si mañana se comprueba que no fue así y que quien realmente está detrás de todo el rollo es el chico con nombre de detergente. ¿Qué dirían los dueños de todos los dedos acusadores? Porque así como él, y medio Perú secundándole la gracia, supone que las autoras intelectuales son su sister y su "amigui", ¿Por qué no podría la otra mitad del Perú y yo, si nos provoca, creer que la tortilla está quemada del otro lado?.

Ahora, nada está dicho. Hay casos y casos. El verano pasado todititos vimos como Elizabeth Espino lloraba a moco tendido en el entierro de su mamá, y después a su ex enamoradito saliendo en todos los medios, bien al pelo engominado, a manifestar su indignación por quererlo perjudicar señalándolo como sospechoso en el homicidio. La mayoría se cayó de poto cuando, unos días más tarde, ambos aparecían esposados junto a otro de sus chocheras que resultó cómplice, con una sonrisita cachosa que mostraba de todo menos arrepentimiento. Muchos fuimos incapaces de encontrar una justificación razonable a semejante muestra de cinismo, pero muchos también lloraron y patalearon con Elizabetcita cuando la vieron botar su lagrimón vestida de luto.

En todos los ejemplos queda algo más que claro y que es finalmente a lo que quiero llegar. No podemos apresurarnos a sacar conjeturas sólo por alimentar más y más el morbo, porque ninguno de nosotros estuvimos en el momento en que dichas desgracias ocurrieron. ¿De dónde saca la gente cara para gritar "asesina" como quien pide tamales un domingo en La Parada? Quienes están a cargo de las investigaciones y quienes finalmente darán una sentencia en base a estas son los indicados a dar la última palabra y allá cada quien con su conciencia.

¿Por qué exigirle a Rosario Ponce que aparezca llorando y pidiendo desesperada, cual Thalía buscando a su Nandito, que encuentren a Ciro? Es tan cómico ver como muchos aseguran con voz tajante "está mintiendo" y ponen como principal argumento: "pero mira sus gestos, como mueve las manos, como pestañea, eso la delata". Muchos se aclaran la garganta y muchas se sostienen las perlas diciendo que así como actúa la Charito no actúa una persona que ama a otra. ¿Quién puede decir como ama cada quien a otro? ¿Quién sabe como era su relación realmente? ¿Por qué lo "normal" es que si de verdad lo amaba debería estar en un manicomio repitiendo "Ciro, amor mío" todo el santo día, pero si sale enseñando las muelas, como si nada, es que lo empujó por un barranco y se hizo la loca?

No conozco a los Castillo Rojo, ni a los Ponce, ni a los Fefer, ni a los Espino. Soy un peruanito común y corriente que trata de ponerse en los zapatos de todos. Entonces digo, ¿y si en vez del de Rosario fuera nuestro nombre el que apareciera cuatro días seguidos en portadas de periódicos adornados de indirectas que gritan silenciosamente "asesina"? ¿Y si fuéramos nosotros los señalados y tachados de locos, insensibles y criminales? ¿Y si fuéramos inocentes? ¿Y si mañana (ya que tú supones, yo supongo, todos suponemos) aparece Ciro y nada hace indicar que se trató de un crimen? Estoy casi seguro que pocos se atreverían a decir que esta historia no respondió a un crimen pasional, sino quizá a la irresponsabilidad de dos jóvenes (no unos niños) que se excedieron en su afán de querer jugar al Indiana Jones. A muchos nos falta entender aún que hay daños enormes que no se enmiendan sonriendo y diciendo: "ups".

miércoles, 3 de agosto de 2011

senSANCIÓNalismo


Con setenta y dos votazos a favor, la medalla de congresista de Martha Chávez regresó derechito a su caja a menos de una semana de colgarse en su fujimorísimo pescuezo. Decisión tomada por más de la mitad de un parlamento que consideró sentirse ofendido por el pregón con el que Marthita deleitó a los ilustres invitados, sus no tan ilustres colegas, y a nosotros, ilustrísimos 20 millones de televidentes, a punta de gargantazos durante la toma de mando de su choche Ollanta.

Bastó que abriera la boca (y no la cerrara en una hora) para que, desde las redes sociales, le llovieran todo tipo de calificativos. Remezón político que se hizo eco en todos los noticieros y portadas del día siguiente, y que, muy a nuestro rojiblanco pesar, deslucieron el inicio de la que es considerada, por muchas razones, una nueva era en nuestro país.

Pero, ¿toda la culpa es de Chávez? ¿Sólo a ella debemos hacerle cargar con el sambenito de semejante roche internacional?

Hablando de política no invento la pólvora ni curo el cáncer, así que no voy a decir nada nuevo, por el contrario, creo que las cosas están más claras que el rosa del abriguito de Nadine en la parada militar. Pero es una claridad que, bajo el pretexto de esa diginidad antifujimorista que venimos arrastrando desde los últimos días previos a segunda vuelta, nos resistimos a ver en su totalidad.

La Chávez se excedió. Pésima actitud que evidenció una falta de clase que debería estar cuajada en una señorona de sus años y su recorrido político. Porque no sé ustedes, pero da cosa imaginar a mi tía Cristina Fernández cuchicheando con la comadre Dilma "oye, y quién es esa?", y que feíto que por ahí alguien les pase el dato "es Martha Chávez, la primera mujer que presidió el congreso en este país y la primera en presidir un parlamento en América Latina." ¿Se imaginan sus caras? Vergüenza ajena. La misma vergüenza que me provocó Ollanta Humala con su provocación barata, que deja bien en claro que en política el brother está en pañales.

Pero dime Santísima Cruz de Motupe ¿qué falta hacía que el hermanito de Antauro hiciera un juramento tan cursi invocando al espíritu de la Constitución del 79? Si sabía que a su lado derecho tenía a todas las crías de Alberto Kenya ¿por qué dárselas de bacán haciéndole fuchi a la carta magna que parió su gobierno? Lo hizo adrede, lo hizo a propo, lo hizo con cachita, y es una acción que, si bien no es ilegal, resultó muy inoportuna. Craso error.

A mí se me hizo insoportable la cara sonriente de Humala mientras los dos payasos que escogió como vicepresidentes (Espinoza y Chehade) invocaban, ahora sí, al espiritú chocarrero del 79 con todas sus letras. Lo que terminó de poner la cereza de la tarta a lo que fue claramente una sacada de lengua a la oposición.

Pero bueno, hasta ahí "todo bien", al fin y al cabo, tácitamente Humala ha prometido defender el orden constitucional y eso involucra únicamente a la constitución vigente, por lo que así se le hubiese ocurrido jurar por Nadine, por Madre Mía o por su perrito, nada le quita la validez al acto. Pero si hablamos de sanciones, a Martha Chávez se le ha quitado su sueldo de 4 meses por faltar el respeto y armar la de san quintín en el congreso, ¿cierto?. ¿Por qué entonces, no comparten con ella semajante privilegio la bancada de Gana Perú? Porque si lo de la Chávez fue alboroto ¿qué fue lo que armaron los nacionalistas con sus gritos propios de mitin? ¿Eso era la bancada oficialista o una barra brava? ¿No fue acaso un espectáculo desagradable y una tortura a los oídos de los ilustres invitados semejante griterío? Si Keiko hubiese estado ahí paradita en lugar del retoño de don Isaac ¿se hubieran quedado callados?

En 1990, Alan García merecía que le aventaran un kilo de pan popular a la cabeza, pero aún así se condenó la actitud de los parlamentarios durante su discurso de despedida en el congreso. En el 2000, Anel Townsend, le pusó una olla en las narices a Fujimori mientras este inauguraba su tercer mandato. El chino merecía que le estamparan la olla en su cacharro de cínico, pero aún así, eso no justificaba la falta de respeto de un congresista a un presidente.

Por tanto, desde aquí, mi humilde rinconcito, aplaudo la decisión de sancionar a una parlamentaria por la falta de respeto cometida, por más "principista" que haya sido el reclamo que intenta justificarla; pero, a la vez, lamento que toda una bancada que hizo el mismo alboroto (poniéndose pico a pico por momentos), quede bien tranquila en sus escaños, olvidando que los cinco años anteriores su agrupación no dejó de protagonizar chongo tras chongo faltándole el respeto a todo el país. Oh casualidad, en el mismo congreso que hoy exigen respetar.

Oye, ¿y si pensamos mal un poquito? Por más repudiables que nos puedan resultar los fujimoristas, acaban de cerrarle la boca por cuatro meses, así de papaya, a una de las cabecillas de la oposición. ¿No se presta a la tembladera? Sienta un precedente de sanción ejemplar, pero, a la vez, ¿no sienta un precedente de amordazamiento?

Con cuidadito. Empiezo a creer que tendremos que ir con mucho cuidadito.

domingo, 31 de julio de 2011

Dígame licenciado


Siempre me llamó la atención la terapia. Eso de tirarte en uno de esos mueblecitos encuerados al lado de un sujeto o sujeta que finge interesarse en tus problemas jugando michi en su libretita, mientras tú con total sinceridad te desnudas mirando al techo.

No sé que tiene la escena, pero me aloca experimentarla. Claro, para eso necesitaba un problema, y después de tanto esfuerzo creo que por fin lo he encontrado: Doctor, mi problema es que nadie quiere escucharme.

Que alguien me explique dónde coño están los amigos ¿No se supone acaso que ellos son los más indicados para ahorrarte las cuatro sesiones (que según mis averiguaciones es lo necesario antes de un diagnóstico) que se van a llevar mi adorado guardadito en mi chancho de Interbank? ¿No que ellos te aconsejan y te escuchan porque te quieren? No, mi amor.

Elevo mi queja, pues. No es justo, pues. Abusivos, pues. Porque conociéndome como me conocen, saben perfectamente que lo que menos soporto es escuchar problemas ajenos, pero aún así he estado ahí, aguantándome como los machos, la larga lista de líos de faldas, problemas de bragueta, frustraciones laborales, dudas existenciales y pajas mentales en las cuales no tenía nadita que ver. Y no les falté. ¿Por qué me faltan ahora a mí?

Pero tranqui, relaja'o. Que yo rencoroso no soy. (Y porque la limpieza de conciencia, después de la sacada en cara, no tiene el mismo peso) Voy a pagar para que me escuchen (¿Habrase visto?) Me voy a terapia, pues. Y es una mujer (me dijeron que era la más basura y yo terco) Vamos a ver qué tal, para que después no se diga que no tuve ni un cachito de intención en encontrar razones a ciertos vaivenes que me tambalean en la vida, papá. De momento, creo que arranco bien poniendo el mejor de mis esfuerzos. Lo pondré. Lo juro por la Constitución del 79.


sábado, 9 de julio de 2011

"Querida, yo no me voy, tú eres la que se queda"


Siempre he sido (a ojos del resto) un chico bastante raro.
Porque no me gusta hacer lo que hace el resto.
Porque no me gusta pensar como piensa el resto.
Porque no me gusta vivir como cree que se vive... el resto.

Y no es que quiera hacerme "el diferente".
Simplemente se trata de entender (yo lo entiendo, tú lo entiendes)
que todos somos diferentes.
Y lo bonito está en disfrutar de tu propia diferencia.

Nunca he hecho todo (o casi todo) lo que hace el resto.
Nunca me ha gustado la música (o casi toda la música) de la que gusta el resto.

Porque por este lado del planeta, estamos un poquito malacostumbrados a sobrevalorar lo que se pone de moda. En lengua extranjera, mejor.

Yo no sé inglés. No sé francés. Me peleo con el alemán.
Me enamora el portugués, me derrito con el catalán.

Y las canciones y cantantes en dichos idiomas que me han llegado a gustar,
han pasado por un exhaustivo proceso de traducción. Porque sino, ¿cuál es la gracia?

Yo no me vuelvo loco por la música "de moda".
Una fiesta. La bailo. Un trago. La gozo.
Más nada.

En mi familia siempre me han dicho medio en broma, medio en serio:
"tú y tu música de viejos"
Yo y mis boleros, yo y mis baladitas anticuchas, yo y mi folklore.
Yo y mi música en español.
Yo y la música.

Hoy resulta que todos hablan de él.
Que era un tipo "groso", que era un tipo con ideales, que hemos perdido a un señor trovador.
Hoy resulta que ya no está.
Hoy recuerdo cuando tenía diez u once años, y escuchaba la primera canción de un disco.
Y con diez años mi raciocinio no me permitía entender el trasfondo de ciertas frases.
De ciertas letras
Pero me conectaba porque algo me decía que yo era así. Que yo iba a ser así.
Yo no sería de aquí, ni de allá. Yo no tendría edad, y hoy no tengo porvenir. ¡Cuánta razón!
Y cuando con 16 años el discman de muchos hacía girar canciones de millón de dolares,
yo estaba encerrado en mi cuarto escuchando sus monólogos, sus temas a solo de guitarra, sus canciones de un centavo. Sus canciones invaluables.
Porque hay cosas que no tienen precio.

Es muy raro que me afecte la muerte de alguien. Si era famoso menos.
Pero hoy me ha dolido en el alma como sólo puede doler que se vaya alguien tan grande.
No era la forma, no era el momento.
No era lo justo.

Si existe cielo, o, como muchos dicen, vida después de ésta,
valdría la pena morir sólo para volverlo a oír.
No eres el único culpable Cabral, pero tienes parte del mérito de que me guste tanto esta payasada que llamamos vida.
Esa que tanto te gustaba, esa que obligabas disfrutar. Esa que hoy te han obligado abandonar.


"Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene límites y con un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos".

Facundo cabral


Hasta siempre maestro.
Qué bonito sería que el mundo estuviera hoy tan tranquilo como cuando naciste vos.
Qué bonito sería.


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